En la centuria anterior a la caída de Constantinopla, Europa comienza a preguntarse tímidamente qué ha sido de su antigua cultura. Algunos pensadores, quizá todavía conventuales, evocan la formación de los clásicos, y se crea una corriente que, finalmente, desembocará en el océano del pensamiento humanista
Algunos humanistas destacados
Petrarca (1304-1374): Los historiadores consideran a Petrarca "el primero de los humanistas". Su amor a la cultura clásica y sus esfuerzos para restaurar el espíritu de la Antigüedad le otorgan ese título. Petrarca siempre defendió los derechos del individuo; el hombre y su libertad fueron considerados como el soberano bien en este mundo. Por ello aparece Petrarca como el precursor de una generación que admiraría al "hombre fuerte, libre de todo freno".
Poggio Bracciolini (1380-1459): Fue un latinista convencido de que el latín era una lengua viva. También fue un incansable perseguidor de manuscritos por toda Italia, Inglaterra, Alemania, Francia y Suiza. En su obra se hace eco del placer que lo antiguos sentían por la belleza y la creación humana.
Nebrija: (1441-1522) Humanista y gramático español. Uno de los más famosos colegiales del Real Colegio de España de Bolonia. Fue el más destacado representante de la idea de que el entusiasmo por el latín entrañaba una tendencia política, la imitación de los romanos en su organización política cesarista;
Erasmo de Rótterdam: (1469-1536). Escritor, erudito y humanista holandés, también el principal intérprete de las corrientes intelectuales del renacimiento en el norte de Europa. Sostenía que el latín elemental y el cristianismo básico han de enseñarse en el hogar. Su avanzada defensa de la educación física y su guerra contra la ignorancia y la superstición procede más de sus convicciones como humanista que como teólogo. Erasmo fue un auténtico hombre de letras y, como humanista, un precursor de la época.
Todas estas características que saltan a la vista de estos cuatro humanistas reflejan las características generales de todos los precursores de este movimiento, tanto sus ideologías, como su amor por las artes y sobre todo, su devoción por el mundo clásico manifiestan un afán por reencontrar al hombre moderado, culto, pleno social y políticamente.
Por fin, el Humanismo surge en la Edad Moderna, período histórico que se enmarca entre la Edad Media y la Contemporánea; transcurre entre los siglos XVI y XVIII, situando sus comienzos en torno a la caída de Constantinopla en 1453; está en pleno crecimiento cuando se descubre América en 1492, y se remansa y expande en el fenómeno cultural del Renacimiento, en tanto que emplaza su final en el derrumbamiento de la vieja monarquía y el proceso revolucionario iniciado en 1789 (Revolución Francesa).
Por mkesbien
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